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Autor para correspondencia:
MVZ. Mayra Yuliana Salazar Ruvalcaba
contacto@biozoo.com.mx
La nutrición desempeña un papel fundamental en la prevención y el tratamiento complementario de numerosas enfermedades en animales de compañía. Dentro de los nutrientes de interés se encuentran los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 y omega-6, que participan en la estructura de las membranas celulares y en la producción de moléculas involucradas en procesos inflamatorios y de resolución de la inflamación.
En los últimos años, los suplementos de aceite de pescado y otros productos ricos en omega-3 se han popularizado entre los propietarios de perros y gatos. Su uso se ha asociado con beneficios para la piel, el pelo, las articulaciones, el corazón y la
función cognitiva. Sin embargo, no todas estas afirmaciones cuentan con el mismo nivel de evidencia científica.
Una revisión sistemática de estudios clínicos en animales de compañía encontró beneficios de la suplementación con EPA y DHA en dermatitis alérgica canina, alteraciones del pelaje, queratoconjuntivitis seca, enfermedad valvular y osteoartritis en perros y gatos. También se observaron resultados potencialmente favorables en algunas enfermedades cardíacas, linfoma y dermatitis alérgica felina, aunque los autores señalaron la necesidad de estudios de mayor calidad metodológica.
Por lo tanto, el objetivo de este artículo es revisar los principales usos de los omega-3 en perros y gatos, así como analizar los riesgos asociados con su uso excesivo o inadecuado.
1. ¿Qué son los ácidos grasos omega?
Los ácidos grasos omega son componentes lipídicos que pueden clasificarse, entre otras formas, de acuerdo con la posición del primer doble enlace en su estructura química.
Los principales omega-3 de interés veterinario son:
Aunque el ALA puede convertirse metabólicamente en EPA y DHA, esta conversión es limitada y existen diferencias importantes entre especies. Por esta razón, cuando se busca un efecto clínico específico, resulta fundamental conocer la cantidad de EPA y DHA, y no limitarse a conocer la cantidad total de "omega-3" declarada en la etiqueta. Las guías de WSAVA también señalan que el ALA no produce necesariamente los mismos efectos que EPA y DHA y que la cantidad total de EPA+DHA es un parámetro más útil para valorar la suplementación.
2. Principales usos en perros y gatos
2.1 Osteoartritis
La osteoartritis es una de las aplicaciones con mayor respaldo científico para los omega-3 en animales de compañía.
Los estudios realizados en perros han encontrado que las dietas enriquecidas con omega-3 pueden mejorar algunos parámetros relacionados con movilidad, dolor y función articular. En gatos también se han descrito beneficios, aunque la cantidad de estudios disponibles es menor. Una revisión reciente identificó estudios en perros y gatos con osteoartritis y encontró resultados favorables con suplementación de EPA y DHA.
Es importante destacar que los omega-3 no sustituyen analgésicos, control de peso, ejercicio terapéutico o tratamientos específicos cuando estos están indicados. Su función debe considerarse principalmente coadyuvante.
2.2 Enfermedades dermatológicas
Los omega-3 se han utilizado como complemento nutricional en pacientes con enfermedades inflamatorias de la piel.
En perros con dermatitis alérgica, la suplementación puede contribuir a mejorar determinados parámetros clínicos y disminuir la intensidad de algunos signos. Sin embargo, no debe considerarse un tratamiento único para las alergias.
La evidencia disponible muestra resultados favorables en determinadas enfermedades dermatológicas, pero la respuesta puede variar considerablemente entre individuos.
2.3 Salud cardiovascular
EPA y DHA también han sido estudiados en perros con enfermedades cardiovasculares.
Una revisión reciente de estudios en animales de compañía identificó investigaciones que evaluaron omega-3 en enfermedades cardíacas y encontró resultados potencialmente beneficiosos en determinados pacientes. Las dosis estudiadas, sin embargo, varían entre trabajos y no existe una única dosis universal aplicable a todos los animales.
Por ello, la suplementación en un perro con enfermedad cardíaca debe formar parte de un plan terapéutico establecido por el veterinario.
2.4 Función cognitiva
El DHA tiene especial importancia estructural y funcional en el sistema nervioso. Por este motivo, se ha investigado su posible utilidad en animales geriátricos con deterioro cognitivo.
Los resultados preliminares son prometedores, pero la evidencia es considerablemente menor que la disponible para osteoartritis. Una revisión reciente encontró estudios que evaluaron suplementación con EPA y DHA en alteraciones cognitivas en perros y gatos, aunque señala que todavía se requiere mayor investigación.
2.5 Enfermedad renal y otras enfermedades
También se han investigado los omega-3 en enfermedad renal crónica, trastornos gastrointestinales, alteraciones metabólicas y procesos neoplásicos.
Sin embargo, la evidencia no es uniforme. La revisión más reciente disponible encontró resultados insuficientes para establecer conclusiones firmes en algunas de estas enfermedades y señala que se necesitan estudios adicionales.
Por lo tanto, no es científicamente correcto afirmar que los omega-3 son beneficiosos para todas las enfermedades de perros y gatos.
3. El problema del abuso
El hecho de que un nutriente sea necesario para el organismo no significa que cantidades mayores produzcan mayores beneficios.
Uno de los errores más frecuentes consiste en interpretar la suplementación como una relación dosis-respuesta ilimitada: si una cantidad pequeña puede ser beneficiosa, entonces una cantidad mayor supuestamente sería mejor. Este razonamiento no es válido.
Una revisión sobre efectos adversos de los omega-3 en perros y gatos identificó diversos problemas potenciales asociados con la suplementación, entre ellos alteraciones de la función plaquetaria, trastornos gastrointestinales, efectos adversos sobre la cicatrización, peroxidación lipídica, exceso de determinados nutrientes, aumento de peso, alteraciones inmunológicas, cambios en el control de la glucosa e interacciones entre nutrientes y medicamentos.
Por lo tanto, el riesgo no depende únicamente de que el producto contenga omega-3, sino también de la dosis, la condición clínica del animal, la calidad del producto y otros componentes presentes en el suplemento.
4. ¿Cuánto omega-3 necesita una mascota?
No existe una única dosis aplicable a todos los perros y gatos.
La dosis debe relacionarse con el objetivo terapéutico y expresarse preferentemente en términos de EPA y DHA, considerando el peso corporal y, en algunos casos, el aporte energético de la dieta. Una revisión publicada en 2025 encontró rangos considerablemente diferentes de EPA y DHA dependiendo de la enfermedad estudiada. Por ejemplo, los estudios de osteoartritis utilizaron aproximadamente 48–100 mg/kg de EPA y 20–32 mg/kg de DHA, mientras que otras enfermedades utilizaron concentraciones diferentes.
Estos valores no deben interpretarse como una prescripción universal. Son rangos observados en investigaciones clínicas y no sustituyen la valoración individual del paciente.
Además, la cantidad de EPA+DHA que un animal ya recibe mediante su alimento debe tenerse en cuenta antes de añadir un suplemento.
5. Consideraciones especiales en gatos
Los gatos requieren especial atención debido a sus características metabólicas particulares.
En ellos, no debe asumirse que una recomendación formulada para perros puede trasladarse directamente. La evidencia disponible para gatos es menor en varias áreas terapéuticas y, por ello, las decisiones de suplementación deben ser particularmente individualizadas.
También debe evitarse administrar suplementos humanos sin revisar cuidadosamente todos sus ingredientes. Un producto diseñado para personas puede contener concentraciones, vitaminas, minerales u otros componentes que no sean apropiados para un animal.
6. Recomendaciones para un uso racional
El empleo adecuado de omega-3 en perros y gatos debería seguir algunos principios básicos:
Conclusiones
Los ácidos grasos omega-3, particularmente EPA y DHA, desempeñan funciones importantes en la nutrición y pueden utilizarse como coadyuvantes en diferentes enfermedades de perros y gatos. La evidencia científica es especialmente favorable para su utilización en determinadas enfermedades articulares y dermatológicas, mientras que otras aplicaciones continúan siendo objeto de investigación.
El principal problema no reside en el uso de omega-3 en sí mismo, sino en su utilización sin considerar la dieta completa, la dosis, la condición clínica del paciente y la calidad del producto.
La suplementación excesiva no necesariamente aumenta los beneficios y puede incrementar el riesgo de efectos adversos. En consecuencia, los omega-3 deben considerarse una herramienta nutricional con potencial terapéutico, pero no un suplemento universal ni un sustituto del tratamiento veterinario.
Referencias bibliográficas