Artboard 1
Autor para correspondencia: MVZ. Armando Galán Madrigal
El calostro es la primera leche que produce la glándula mamaria después del parto, representa la primera fuente de nutrientes para las becerras después del nacimiento conteniendo casi el doble de sólidos totales que la leche convencional, encontrando mayor contenido de proteína, grasa, vitaminas y minerales, aunque la concentración de lactosa es menor. Sin embargo, lo más importante del calostro es su concentración de grandes cantidades de inmunoglobulinas provenientes del torrente sanguíneo de la madre, principalmente IgG, y en menor cantidad IgM e IgA.
Durante la gestación de los bovinos, el tipo de placentación sindesmocorial que producen las vacas no permite el paso de inmunoglobulinas al feto, como consecuencia, la becerra nace con una condición que se conoce como agammaglobulinemia, esto quiere decir, que no pose inmunoglobulinas que puedan ayudarle a defenderse contra infecciones, la única forma en la que las becerras pueden obtener estas inmunoglobulinas es a través del calostro materno. Proveer un calostro de alta calidad es uno de los factores más importantes que determinaran la salud y supervivencia de los recién nacidos. La absorción de las inmunoglobulinas maternas se lleva a cabo en el intestino delgado durante las primeras 24 horas de vida, a esto se le conoce como transferencia de inmunidad pasiva, esto ayudará a proteger a la becerra contra infecciones hasta que madure su propio sistema inmunológico y comience a funcionar.
Para lograr una transferencia pasiva exitosa se requiere que la becerra consuma 150 gr de IgG, se ha observado que con esto ha aumentado hasta un 5% la supervivencia de las becerras durante los primeros 60 días, un mejor crecimiento de las becerras, mayor producción de leche en el futuro y un mayor número de vacas que llegan al final de la segunda lactancia.
Cuando la becerra consume el calostro y las inmunoglobulinas son absorbidas a través del intestino estás pasan directamente al torrente sanguíneo, provocando que el contenido de proteína en la sangre se eleve. Es posible medir este aumento en las proteínas séricas para evaluar si la becerra ha obtenido la cantidad de anticuerpos necesarios para su supervivencia. Para esta técnica la muestra de sangre debe ser tomada de 18 a 24 horas después del nacimiento, esto con la finalidad de asegurar que la becerra ha tenido tiempo suficiente para absorber las inmunoglobulinas del calostro. Posteriormente, una vez que el suero sanguíneo se ha separado se coloca una gota sobre el cristal del refractómetro clínico y se observa a contraluz para ver la escala. De acuerdo con Bentley y sus colaboradores de la Universidad Estatal de Iowa, el valor mínimo para considerar como aceptable es de 5.5 mg/dl, sin embargo, otros autores mencionan referencias más elevadas para considerar que se realizó una transferencia pasiva exitosa. Si se observa un valor por debajo, es necesario revisar que podría estar fallando durante el proceso.
A continuación se revisaran las causas más comunes por las que puede haber una falla en la transferencia de inmunidad pasiva, ya se mencionó que el calostro se debe dar justo después del parto, debemos asegurarnos que la becerra consuma suficiente cantidad de calostro durante las primeras 3 horas de vida, aquí entra en el juego otro punto fundamental, el cual es la cantidad, la becerra debe consumir al menos el 10% de su peso en calostro, esto quiere decir, que si una becerra pesa 35 kg al nacer, debemos asegurar que consuma al menos 3.5 litros de calostro durante las primeras 18 horas de vida, en caso de ser necesario, se debe utilizar una sonda esofágica para asegurar el consumo. Otro factor muy importante es conocer la calidad del calostro, debemos utilizar herramientas para medir la concentración de inmunoglobulinas en el calostro y poder clasificarlo en calidades altas, medias y bajas. De esta manera podremos asegurarnos de alimentar a los recién nacidos solamente con calostro de la más alta calidad durante las primeras horas de vida, esto ayudará a tener mayor absorción de inmunoglobulinas. La higiene es otro de los factores de suma importancia en el manejo del calostro, se ha observado que las bacterias presentes en el calostro son antagonistas de la absorción de calostro, además de poder producir enfermedades en las becerras que podrían retrasar su crecimiento e incluso llevarlas a la muerte, por lo tanto es importante que los procesos para la obtención de calostro sean llevados a cabo de la forma más higiénica posible, así como pasteurizar el calostro, ayudando a reducir las cargas bacterianas de este.
Es de suma importancia establecer un sistema para gestionar la calidad del calostro en el establo, para esto se puede considerar el sistema de 5 Q’s (por sus siglas en inglés) Calidad (Quality), cantidad (Quantity), rapidez (Quickness), higiene (Quite clean) y cuantificación (Quantify). Estos factores, que ya fueron revisados en el párrafo anterior, han sido utilizados como base para diseñar y establecer las estrategias que permita a cada establo obtener calostro de calidad, ayudando a tener un óptimo proceso de transferencia de inmunidad pasiva en las becerras y como consecuencia nos acercarán al éxito durante la etapa de la crianza, reduciendo la mortalidad y enfermedades, así como mejorando el desarrollo y crecimiento de las becerras.
Bibliografía:
Godden S. Lombard J. Woolums A. 2019. Colostrum Management for dairy calves. Veterinary Clinics. Food Animal Practice. Estados Unidos de America.
Geiger A. s.f. Importancia del calostro para las becerras.
Elizondo J. 2007. Alimentación y manejo del calostro en el ganado de leche. Agronomía mesoamericana. México.
Bentley J et al. s.f. Manejo y cuidado de becerros recién nacido y calostro. Iowa State University Estados Unidos de América.