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Autor para correspondencia: MVZ. Armando Galán Madrigal
Uno de los objetivos principales del organismo bovino es la regulación de la temperatura interna, manteniéndola dentro de un rango estrecho que le permite realizar sus funciones de manera óptima. En general, la temperatura corporal de la vaca se considera normal en un rango de 38.3 a 39.5 °C. Para regular la temperatura corporal las vacas deben intercambiar calor con su entorno, ganando o perdiendo calor por diferentes mecanismos.
Mecanismos para el intercambio de calor:
Un bovino puede ganar calor mediante la radiación solar directa al no tener sombra disponible, radiación solar indirecta mediante el reflejo de la radiación solar, convección desde el aire cuando la temperatura ambiental es mayor que la temperatura corporal y conducción desde el suelo, entre mayor sea la exposición del suelo al sol, mayor será la temperatura de la superficie y por lo tanto mayor será la ganancia de calor al entrar en contacto el animal con el piso.
Por el contrario, el animal puede perder calor mediante mecanismos similares que funcionan de manera inversa, la conducción de calor hacia el suelo, cuando la temperatura de la tierra es menor que la temperatura corporal, la radiación emitida por la vaca hacia el ambiente y por último mediante la evaporación hacia el aire.
¿Qué factores pueden generar el estrés calórico?
Cuando hablamos de estrés calórico, puntualmente nos referimos a una situación en la cual el animal no tiene las condiciones adecuadas para intercambiar calor con el ambiente y regular su temperatura interna, esto puede deberse a múltiples factores combinados entre sí. El aumento en la temperatura ambiental impide la disipación del calor metabólico producido por el animal, esto genera una acumulación excesiva de calor en la vaca, tanto calor metabólico como ambiental, incrementando aún más la temperatura corporal del organismo. Al hablar de calor metabólico hacemos referencia al calor que se produce internamente en el animal como resultado de los procesos fisiológicos normales, principalmente la digestión mediante la fermentación ruminal. Para analizar la afectación que puede tener la temperatura ambiental sobre los animales debemos tomar en cuenta la humedad relativa en el ambiente, la velocidad del viento y la radiación solar, estos factores ambientales determinaran el riesgo en el que se encuentra el ganado de enfrentar problemas por estrés calórico. Para predecir el riesgo, se han desarrollado distintos indicadores, siendo el más común el Índice de temperatura y Humedad (ITH) El cual emplea la temperatura y la humedad relativa para estimar el nivel de estrés calórico al que se encuentra expuesto el animal.

(Tomado de Armendano J. I; S.F)
Es importante considerar que para una correcta interpretación del ITH se debe contemplar también la duración y frecuencia con la que los animales son expuestos a condiciones de riesgo, resultando esto en la severidad de las afectaciones por estrés calórico que observaremos en los animales. Se estima que para un animal que se expuso a un ITH >68 durante el día, la temperatura ambiental durante la noche debería descender por debajo de los 21 °C durante al menos 6 a 8 horas, para que pueda disipar el calor de manera adecuada.
Factores en el animal que aumentan el riesgo de estrés calórico:
Existen factores en el animal que aumentan la susceptibilidad de los bovinos al estrés calórico, por ejemplo, se ha observado que las vacas altas productoras, así como las vacas multíparas tienen mayor riesgo de sufrir estrés calórico, también la alimentación es un factor muy importante para la presentación de este problema, las vacas con sobrepeso son más susceptibles a sufrirlo. La genética también es relevante, por ejemplo, la vaca Holstein, originaria de Países Bajos, tiene su temperatura de confort entre 5 y 20 °C, sin embargo, se puede considerar que su zona termoneutral llega hasta los 26 °C, temperaturas por arriba de los 26 °C correlacionadas con otros factores ambientales, principalmente con humedad relativa alta, pueden comenzar a producir problemas de estrés calórico.
Signos clínicos en animales con estrés calórico:
El primer signo que podemos identificar será el aumento en la frecuencia respiratoria, es común que el personal del establo identifique una vaca sufriendo estrés calórico por el jadeo, sin embargo, el jadeo aparece cuando la frecuencia respiratoria se encuentra por encima de las 100 respiraciones por minuto aproximadamente (la frecuencia respiratoria normal en un bovino es de 20 a 50 por minuto), al inicio de la presentación de un cuadro de estrés calórico la frecuencia respiratoria se encuentra por encima de las 60 respiraciones por minuto, si nosotros logramos identificar a los animales en este momento, será más fácil que nosotros podamos ayudarlos, y evitar que pasen a un cuadro más complejo, estos animales comenzarán a reducir su actividad, estarán inquietos y es posible que los veamos hacinados en los espacios con sombra, con salivación excesiva, bajen su consumo de alimento y como consecuencia reducen la rumia, además podemos observar un aumento en su consumo de agua.
La disminución en el consumo de alimento, es un mecanismo utilizado por el organismo para reducir la producción de calor generada por la fermentación durante el proceso de digestión. Esta disminución del consumo de alimento puede comenzar a observarse en temperaturas mayores a 26 °C, de acuerdo con algunos estudios, el consumo puede verse afectado en un 10 a 20% menos, y puede reducirse aún más, por cada incremento de 1 °C por encima de la temperatura termoneutral, el consumo de materia seca se reduce en 850 gramos de materia seca, lo que puede generar reducciones de consumo de hasta el 50%.
Existen recomendaciones de manejo que pueden favorecer el consumo de alimento. Se ha estudiado que una vaca tiene el pico de fermentación tres a cuatro horas después del consumo de alimento, este pico de fermentación tendrá como consecuencia un pico en la generación de calor producido por la digestión, es recomendable que estimulemos a los animales a consumir la mayor cantidad de alimento considerando que ese pico de fermentación se de en las horas con menor temperatura ambiental, por ejemplo, una vaca alimentada a las 5 de la tarde tendrá su pico de fermentación a las 9 de la noche, esto favorece que la temperatura ambiental permita a la vaca disipar el calor producido por la fermentación. También podemos aumentar la frecuencia de servido, esto generará una fermentación ruminal más continua, sin producir picos tan altos de fermentación y como consecuencia, estabilidad en la producción de calor metabólico. Alimentar en horas frescas también estimula a las vacas a consumir mayor cantidad de materia seca, además añadir un poco de agua a la preparación reduce el polvo, haciendo más llamativo el alimento. Otras estrategias que pueden ayudar en la alimentación para reducir las afectaciones generadas por estrés calórico son, aumentar la densidad de nutrientes en la dieta, reducir la cantidad de fibra en la ración, así como ofrecer una fibra de mayor calidad, que sea más fresca, lo que lo hará más digerible y palatable, hay estudios en los que se ha reportado que una mayor cantidad de grasa en los alimentos también puede ser benéfica en animales que sufren de estrés calórico.
Balance energético negativo:
Es común hablar de balance energético negativo en vacas frescas, sin embargo, durante los procesos de estrés calórico, si no se adoptan medidas alimenticias adecuadas la energía disponible se ve reducida por la disminución de materia seca, aunado a esto, el gasto energético se ve aumentado por la activación de mecanismos en el animal para reducir el calor, este balance energético negativo favorece la presentación de otros enfermedades que pueden aparecer como consecuencia, favoreciendo la presencia de enfermedades metabólicas, retrasos en la ovulación, anestro anovulatorio, afectaciones sobre la viabilidad embrionaria, problemas de implantación, pérdida de peso y producción. Se ha observado que las vacas con estrés calórico presentan un 20% menos de concepción. Además, también se ha encontrado que los becerros nacidos de vacas con estrés calórico pueden presentar pesos menores al nacimiento. Durante la crianza y desarrollo, enfrentar a las becerras a condiciones de estrés por calor, disminuye la tasa de crecimiento, lo que retrasará su primera gestación.
Estrategias de enfriamiento:
La primera estrategia que debemos adoptar para mitigar los efectos del estrés calórico es el acceso a agua limpia y fresca, es importante verificar que la tasa de recarga de los bebederos sea adecuada para la cantidad de agua que beban los animales, en caso de ser necesario se debe considerar agregar bebederos temporales para asegurar que todos los animales tengan acceso adecuado a el agua, también es necesario prestar atención a fugas, para evitar el encharcamiento de los corrales, así como limpiar la acumulación de estiércol en los alrededores de los bebederos, ya que estos van a atraer y mantener a una gran cantidad de animales a su alrededor.
La sombra también será una de las estrategias más eficaces para combatir el estrés calórico, se debe considerar tener al menos 2 a 4 m2 de sombra por animal, esto para asegurar que todos tengan acceso libre a la sombra. Para permitir la circulación de aire de manera adecuada, se recomienda una altura mínima de 4 metros para la sombra. En cuanto a los comederos, estos deben encontrarse debajo de la sombra, para estimular al animal a comer aún en las horas de mayor calor.

El uso de aspersores y ventiladores también ha dado excelentes resultados para controlar la temperatura ambiental, así como ayudar a los bovinos a disipar calor mediante la evaporación. Existen sistemas de gota fina, tipo neblina, y sistemas de gota gruesa, que permiten la combinación con ventilación formada mediante ventiladores. Estos sistemas de enfriamiento pueden ser usados en corrales de espera para ordeña, corrales de estancia permanente, zonas de alimentación o en baños para mojar a los bovinos en las horas de mayor calor del día.
En conclusión, el estrés calórico tiene graves consecuencias en los animales, afectando su salud, su bienestar y su productividad, por lo tanto, es muy importante que prestemos atención para detectarlo y combatirlo, estableciendo estrategias que permitan ofrecer condiciones ambientales más amigables a las vacas brindando bienestar y comodidad en su día a día, lo que les permitirá expresar todo su potencial genético para que tengamos animales altamente productivos.
Bibliografía:
Roca A. 2011. Efecto de estrés calórico en el bienestar animal, una revisión en tiempo de cambio climático. ESPAMMF. Ecuador.
Armendano J.I. s.f. ¿Cuándo se generan condiciones de estrés por calor en bovinos para carne? SAPA. Argentina.
Herrera V. s.f. Efecto del estrés calórico en el bienestar animal y la producción. Plan Agropecuario. Uruguay.
Vélez M. Uribe L. 2010. ¿Cómo afecta el estrés calórico la reproducción?. Biosalud. Colombia.
West. J. 1992. Estrés calórico: Alimentación y manejo para reducir sus efectos en las vacas Holando. SAPA. Argentina.